domingo, 23 de abril de 2017
martes, 11 de abril de 2017
LA EDUCACIÓN NO NECESITA LIBROS DE TEXTO.
En mi larga trayectoria en la enseñanza, siempre tenía muchas ideas para realizar en el aula, al margen de las que planteaban los libros de texto, ideas que junto con las del alumnado podían llenar muchas sesiones de clase sin utilizar el libro de texto.
Cuando me coordinaba con el profesorado y preparábamos algún proyecto o actividad en conjunto era mucho mejor, las ideas fluían, cada uno aportaba algo diferente y luego todo se complementaba y el resultado era un proyecto muy completo sobre el tema sugerido.
En un centro pedí que me dejaran trabajar sin libros o pedir menos de los que pedían mis compañer@s, pero la dirección, con el beneplácito del resto del profesorado, me lo prohibió. Ahora lamento no haber acudido a la Inspección o a otras autoridades, porque todavía no sé si es legal obligar a un profesor/a a elegir libros de texto.
Por supuesto seguí trabajando al margen de los libros de texto, así se lo explicaba a las familias de mi alumnado. No seguía los temas en el orden que venían, igual trabajaba la página 20 y luego la 30, siempre dependía de mi programación. Nunca acababa los libros, pero sí daba el currículo exigido y seguía más o menos la temporalización que consensuábamos en coordinación con el resto de compañer@s.
Sin embargo dedicaba mucho tiempo a preparar las clases. Permanecía en el centro largo tiempo cuando acababan las clases, preparando materiales necesarios para el día siguiente o para otros días. Me fui haciendo de un material que me valía para otras ocasiones o para otros cursos.
Recopilé mucho material, sin embargo cuando me enfrentaba a un nuevo curso, nada era igual, cada grupo de alumnado o situación nueva me planteaban nuevos retos y nuevas preparaciones.
El libro de texto es un negocio que interesa a las editoriales y a la comodidad de algunos profesionales, pero que no asegura los conocimientos. Los saberes se encuentran en muchos espacios y materiales diferentes al libro de texto.
Se encuentran en el exterior, en las posibilidades que nos brinda el entorno. La calle, el pueblo, la ciudad donde vivimos son fuente de conocimiento de Ciencias Sociales, Matemáticas Lengua, Artística, Educación Física...
La naturaleza es fuente de aprendizaje inagotable. Las relaciones entre los niñ@s que se pueden organizar alrededor de juegos o proyectos son una fuente maravillosa de ideas, creatividad, emociones.
La tecnología, ordenadores, PDI, tablets...nos ofrecen una ventana al mundo del conocimiento universal infinita.
Los diferentes locales de la escuela, nos permiten salir de la monotonía del aula, y nos ofrecen materiales diferentes para experimentar y observar: el laboratorio, la biblioteca, el salón de actos con su tarima que nos permite realizar actividades de teatro,danza, reuniones, exposiciones orales al resto...
También se encuentran en los patios a donde podemos salir a dar clase cuando hace buen tiempo, a realizar juegos relacionados con todas las materias, pintura al aire libre, hablar sobre valores...
Por otra parte está el tiempo libre en el aula, y no me refiero al recreo, sino a ese tiempo en el que niñ@ puede disponer del material del aula, de los libros, los punzones, tijeras, papeles, témperas, juegos... sin ninguna indicación del adulto.
También incluye la visita a los pasillos para ver los trabajos que exponen nuestros compañer@s de otras aulas; el intercambio entre aulas, donde unas aulas exponen a las otras trabajos que se hayan realizado.
La colaboración de las familias u otros invitados pueden traer al aula cantidad de saberes relacionados con sus profesiones o con cualquier conocimiento que quieran transmitir.
Lo curioso del tema es que dentro de esos espacios y tiempos, está contenido todo el currículo oficial.
La gran mentira que se cuenta a las familias es que con libros de texto sus hij@s aprenderán más, cuando el libro de texto existe para beneficio de las empresas y comodidad de algunos enseñantes.
Debieran dar más tiempo al profesorado para preparar esos materiales, esos tiempos y espacios. El profesorado debe aprovechar ese tiempo al máximo, tomarse ese tiempo de preparación o de reunión con el resto del profesorado muy en serio, sacarle el máximo rendimiento, para poder preparar proyectos o sesiones sin libro de texto.
El trabajar sin libro de texto en mis casi cuarenta años de trabajo, supuso un gran esfuerzo, sin embargo ni un solo día de esos casi cuarenta años de trabajo me aburrí, el tiempo pasó rápido y fui inmensamente feliz en el aula con el alumnado y las familias.
Y sobre todo mi alumnado iba a clase feliz, disfrutaba y aprendía.
Cuando me coordinaba con el profesorado y preparábamos algún proyecto o actividad en conjunto era mucho mejor, las ideas fluían, cada uno aportaba algo diferente y luego todo se complementaba y el resultado era un proyecto muy completo sobre el tema sugerido.
En un centro pedí que me dejaran trabajar sin libros o pedir menos de los que pedían mis compañer@s, pero la dirección, con el beneplácito del resto del profesorado, me lo prohibió. Ahora lamento no haber acudido a la Inspección o a otras autoridades, porque todavía no sé si es legal obligar a un profesor/a a elegir libros de texto.
Por supuesto seguí trabajando al margen de los libros de texto, así se lo explicaba a las familias de mi alumnado. No seguía los temas en el orden que venían, igual trabajaba la página 20 y luego la 30, siempre dependía de mi programación. Nunca acababa los libros, pero sí daba el currículo exigido y seguía más o menos la temporalización que consensuábamos en coordinación con el resto de compañer@s.
Sin embargo dedicaba mucho tiempo a preparar las clases. Permanecía en el centro largo tiempo cuando acababan las clases, preparando materiales necesarios para el día siguiente o para otros días. Me fui haciendo de un material que me valía para otras ocasiones o para otros cursos.
Recopilé mucho material, sin embargo cuando me enfrentaba a un nuevo curso, nada era igual, cada grupo de alumnado o situación nueva me planteaban nuevos retos y nuevas preparaciones.
El libro de texto es un negocio que interesa a las editoriales y a la comodidad de algunos profesionales, pero que no asegura los conocimientos. Los saberes se encuentran en muchos espacios y materiales diferentes al libro de texto.
Se encuentran en el exterior, en las posibilidades que nos brinda el entorno. La calle, el pueblo, la ciudad donde vivimos son fuente de conocimiento de Ciencias Sociales, Matemáticas Lengua, Artística, Educación Física...
La naturaleza es fuente de aprendizaje inagotable. Las relaciones entre los niñ@s que se pueden organizar alrededor de juegos o proyectos son una fuente maravillosa de ideas, creatividad, emociones.
La tecnología, ordenadores, PDI, tablets...nos ofrecen una ventana al mundo del conocimiento universal infinita.
Los diferentes locales de la escuela, nos permiten salir de la monotonía del aula, y nos ofrecen materiales diferentes para experimentar y observar: el laboratorio, la biblioteca, el salón de actos con su tarima que nos permite realizar actividades de teatro,danza, reuniones, exposiciones orales al resto...
También se encuentran en los patios a donde podemos salir a dar clase cuando hace buen tiempo, a realizar juegos relacionados con todas las materias, pintura al aire libre, hablar sobre valores...
Por otra parte está el tiempo libre en el aula, y no me refiero al recreo, sino a ese tiempo en el que niñ@ puede disponer del material del aula, de los libros, los punzones, tijeras, papeles, témperas, juegos... sin ninguna indicación del adulto.
También incluye la visita a los pasillos para ver los trabajos que exponen nuestros compañer@s de otras aulas; el intercambio entre aulas, donde unas aulas exponen a las otras trabajos que se hayan realizado.
La colaboración de las familias u otros invitados pueden traer al aula cantidad de saberes relacionados con sus profesiones o con cualquier conocimiento que quieran transmitir.
Lo curioso del tema es que dentro de esos espacios y tiempos, está contenido todo el currículo oficial.
La gran mentira que se cuenta a las familias es que con libros de texto sus hij@s aprenderán más, cuando el libro de texto existe para beneficio de las empresas y comodidad de algunos enseñantes.
Debieran dar más tiempo al profesorado para preparar esos materiales, esos tiempos y espacios. El profesorado debe aprovechar ese tiempo al máximo, tomarse ese tiempo de preparación o de reunión con el resto del profesorado muy en serio, sacarle el máximo rendimiento, para poder preparar proyectos o sesiones sin libro de texto.
El trabajar sin libro de texto en mis casi cuarenta años de trabajo, supuso un gran esfuerzo, sin embargo ni un solo día de esos casi cuarenta años de trabajo me aburrí, el tiempo pasó rápido y fui inmensamente feliz en el aula con el alumnado y las familias.
Y sobre todo mi alumnado iba a clase feliz, disfrutaba y aprendía.
viernes, 31 de marzo de 2017
FÁBULA: LA CIGARRA Y LA HORMIGA
La fábula es un breve relato escrito en prosa y en verso. Sus protagonistas suelen ser animales, que presentan características humanas.
Su intención es enseñar valores y comportamientos. Acaban en un texto corto donde se resume la intención de su enseñanza y a ese texto se le llama moraleja.
La cigarra y la hormiga es una de las fábulas atribuídas a Esopo y recreada por Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego.
En you tube hay vídeos sobre este cuento, a mí me pareció muy bueno el vídeo de la película de Disney de corta duración, muy antigua, pero no se puede publicar.
He encontrado la misma película en versión original, en inglés y con subtítulos:
https://youtu.be/Tl0iRVFRvEk
LA CIGARRA Y LA HORMIGA
versión de Félix María de Samaniego
(1745-1801)
Cantando la Cigarra
Pasó el verano entero,
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Viose desproveída
del preciso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo, sin centeno.
Habitaba la Hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
la dijo: «Doña Hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste Cigarra,
que alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme;
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo.»
La codiciosa Hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
«¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?»
«Yo, dijo la Cigarra,
a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento.»
«¡Hola! ¿con que cantabas
cuando yo andaba al remo?
pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo.»
Cantando la Cigarra
Pasó el verano entero,
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Viose desproveída
del preciso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo, sin centeno.
Habitaba la Hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
la dijo: «Doña Hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste Cigarra,
que alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme;
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo.»
La codiciosa Hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
«¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?»
«Yo, dijo la Cigarra,
a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento.»
«¡Hola! ¿con que cantabas
cuando yo andaba al remo?
pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo.»
Felix Maria Samaniego
FÁBULA: LA LIEBRE Y LA TORTUGA
La liebre y la tortuga es una fábula atribuida a Esopo posteriormente reescrita por Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego.
sábado, 11 de marzo de 2017
sábado, 25 de febrero de 2017
El SALMÓN ESTÁ PREPARADO PARA SALTAR CASCADAS NATURALES, PERO NO PARA LOS GRANDES MONSTRUOS QUE CONSTRUÍMOS LOS HUMANOS.
SALTANDO UNA CASCADA NATURAL.
SALTANDO UNA CONSTRUCCIÓN HUMANA
SALTANDO UNA CONSTRUCCIÓN HUMANA
ALGUNAS SOLUCIONES SIN ÉXITO
Para que los salmones puedan sortear los obstáculos y remontar la corriente, las administraciones han construido escalas en algunos tramos, escalones de hormigón para permitir que los peces, con sus saltos, puedan seguir su ruta río arriba. Incluso, cuando el desnivel de las presas es pequeño se han creado en ellas rampas para facilitarles la tarea.
Pero son soluciones costosas e ineficaces. Muchas veces las escalas no están bien diseñadas (hemos visto cómo son demasiado altas y los salmones no puedan remontarlas por más que se esfuercen), y otras veces, los peces no los encuentran. Además, las escalas atascan y se bloquean con ramas o árboles cuando hay avenidas, y su mantenimiento es costoso y complicado.
“Las escalas son un parche; la solución es el derribo de la presa. Es más barato y fácil derribarlas que hacer escalas para los salmones. Cuesta la mitad”, dice César Pérez Martín. “Sortear tantos obstáculos es un consumo de energía brutal para los salmones”, añade Nekane Vizcay. “El salmón es como una pila, que se va agotando y a final puede llegar sin fuerzas al lugar donde debe frezar”, dice José Antonio Colás, el guarda fluvial que encontramos en este camino fluvial.("El gobierno de Navarra elimina las presas sin uso del río Bidasoa", La Vanguardia,)
UNA DE LAS RAZONES DE QUE LOS SALMONES DESPAREZCAN DE NUESTROS RÍOS, ES LA CONTRUCCIÓN DE PRESAS. ¿REALMENTE HACÍAN FALTA ESTAS PRESAS? Y SI HACÍA FALTA ELECTRICIDAD ¿POR QUÉ NO SE LOGRA SIN HACER DAÑO A NUESTROS PAISAJES, FAUNA Y FLORA?
UNA DE LAS RAZONES DE QUE LOS SALMONES DESPAREZCAN DE NUESTROS RÍOS, ES LA CONTRUCCIÓN DE PRESAS. ¿REALMENTE HACÍAN FALTA ESTAS PRESAS? Y SI HACÍA FALTA ELECTRICIDAD ¿POR QUÉ NO SE LOGRA SIN HACER DAÑO A NUESTROS PAISAJES, FAUNA Y FLORA?
martes, 7 de febrero de 2017
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